viernes, 10 de mayo de 2013
Konoha's School - 14 - Algo inesperado
En la tutoría hablaron de cómo progresaban y luego hicieron un test, que iba a ser anónimo, sobre el instituto y demás, era un poco toscón. Y como era San Valentín, una pequeña parte, la parte final del test, fue dedicado a ese tema. Todos fueron haciendo el dichoso test y así pasó la tutoría. Las dos siguientes clases no fueron revelantes, lo que sí fue una verdadera sorpresa fue lo que ocurrió en el recreo.
Esa sorpresa tenía que ver con la albina, y por su puesto el rubiales. Kagura se separó del grupo para avanzar unos pasos hacia donde estaba Deidara con sus amigos y demás. Alzó la voz para así llamarle la atención.
-Deidara..- Dijo, llamándole la atención. Éste no reaccionó muy buen, pues su regalo daba al cante de que era de él. Se acercó a ella, sin hacer notar su nerviosismo.
-¿Qué es lo que qui..- La albina le interrumpió de una manera muy... deseada por Deidara, por decirlo así. Kagura le había sujetado el rostro con las manos obligándole a toparse con el rostro de ella, y provocando así un beso en los labios.
El rostro de Deidara era prácticamente un tomate, y al principio intentó hacer un amago para apartarse, pero no logró hacerlo. Kagura rompió el beso, mirándole con aquella expresión neutra de siempre. Él mantuvo su gran rubor, mientras que tanto los amigos de él como el grupo de Kagura miraron aquella escena, atónitos. La albina tras romper el beso, le dio unos cachetes en la mejilla, para luego retroceder unos pasos.
-Vas aprendiendo, rubiales...- Dijo con su tono neutro mientras le daba los cachetes, retrocediendo luego.
Él parpadeó levemente, aún con el gran rubor invadiendo su rostro y una expresión incrédula dibujada en él. Seguidamente se llevó la mano a su boca, desviando la mirada con nerviosismo. Retrocedió un paso y volvió a mirarla, descubriendo sus labios.
-¡N-no es justo! ¡Se supone que iba a hacerlo yo primero, Kagura-san!- Exclamó, de los nervios. Volvió a cubrirse la boca al decir eso y al final volvió rápidamente con sus amigos, muy avergonzado. Ellos rieron levemente ante aquella escena.
Kagura esbozó una pequeña sonrisa y volvió con sus compañeros, como si no hubiera ocurrido nada. Las chicas del grupo, curiosas, la invadieron a preguntas y alguna se lanzó a decir que si estaban juntos y demás. Realmente aquel día iba a estar lleno de sorpresas.
Otra sorpresa, fue algo que acabó viendo Doku. Él se sentía un poco.. observado, pero no era capaz de ver quién era. Hasta que vio a una joven que se ocultó con timidez tras haberla mirado. Él parpadeó levemente y decidió dejarlo pasar, pensando que aquella sensación sólo eran cosas suyas.
Daichi, mientras, sentía unos deseos enormes de decirle a Hebi la verdad, además de decirle que la bolsa más grande que había recibido se la había dado él. No encontraba la excusa para hablar con ella a solas, además de que estaba Doku allí, y no quería volver a entrar en problemas. Cerró los ojos con fuerza y cogió aire, iba a lanzarse al fin.
-Oe, Hebi...- Justo después de nombrarla, había sonado la campana indicando el final del recreo. Hebi le miró, alzando una ceja.
-¿Qué?- Preguntó. Doku la rodeó con el brazo, pues ya iban a caminar hacia la clase. Hebi se detuvo esperando la respuesta del joven Hyuuga.
-...Nada, déjalo...- Desvió la mirada, ésta entristecida. Seguidamente fue de camino a clase, junto al resto. Sin embargo estaba totalmente ausente, totalmente callado y distraído.
Hebi no comprendía aquel comportamiento, realmente nadie de la clase lo comprendía. Únicamente lo comprendía Itachi, que sabía todo lo ocurrido, además de el flechazo que había recibido al ver a la peliazul por primera vez.
Aquel día no iba a ser rosa para cualquiera después de todo, o al menos de momento. Las últimas tres horas volaron, menos para el joven Hyuuga. Se pasó casi todo el tiempo medio recostado hacia delante, sin atender la clase y escribiendo en la libreta cosas sin sentido.
En cuanto acabó la última hora, él fue el primero en irse de la clase. No quería ir acompañado de nadie, ni toparse con nadie. Sólo quería estar solo y arrepentirse una y otra vez de no haber hecho lo que quería hacer. Unos pasos se apresuraron tras él, pero el joven los ignoró completamente pues estaba totalmente absorto en sus pensamientos. Aquella persona se trataba de Itachi, que puso una mano en su hombro tras alcanzarle.
-Oe, Daichi. Te estaba llamando todo el rato, ¿por qué me ignoras?- Dijo, caminando al lado del joven. Él mantuvo la mirada en el suelo, callado.
-Lo siento, Itachi.. No me di cuenta.- Confesó, suspirando levemente.
Itachi fijó la mirada hacia atrás viendo como Doku y Hebi se iban juntos a casa, como hacían siempre. Volvió a mirar hacia delante, pensativo. Tenía un plan. Obviamente se lo calló, y sólo se limitó a ir con Daichi a casa, para darle compañía y ser el buen consejero que es siempre.
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