jueves, 18 de abril de 2013
Konoha's school - 12 - ¡A diseccionar!
Ya había pasado el siguiente día, y todos estaban en clase, pero estaban en otra que era el "laboratorio". Estaban hablando entre ellos, esperando que sonara el timbre y que viniera el profesor que les tocaba, la "deseada" clase de biología. Entre los alumnos, Daichi aún no había llegado a clase. Todos estaban comentando que, el día de mañana, era San Valentín. Al fin sonó el timbre y al poco llegó Orochimaru, su presencia hizo que todos se sentaran en silencio con sus respectivas parejas. Cada mesa de cada pareja tenía una bandeja cubierta con un pañuelo, que ocultaba el cadáver de las ranas que se diseccionarían.
-Chicos, por favor... No me vengáis con la excusa de que da asco. ¡Lo mejor es la práctica! Vayan destapando las bandejas, os explicaré brevemente lo que tenéis que hacer... pero no lo diré ninguna vez más.-
Mientras decía aquellas palabras, todos fueron destapando la bandejas. Unos se quedaron observando a las pobres ranas, asqueados, otros se limitaron a escuchar a Orochimaru.
-Cada una de las ranas que tenéis delante ha muerto por alguna enfermedad o algún veneno... Lo que tenéis que hacer, es descubrir de qué han muerto. Podéis tomar apuntes del estado de sus órganos, o alguna anomalía... y luego, en sus casas, buscar información sobre esas anomalías. ¡Es muy sencillo!- Decía él, con su voz oscura y ronca. Él parpadeó y amplió su extraña sonrisa al ver que aún no empezaban. -¡Vamos, empezad!
Los chicos asintieron y fueron empezando, mientras escuchaban los consejos y advertencias de Orochimaru.
-Debéis trabajar codo con codo, si me entero de que uno vaguea mientras el otro trabaja.. Suspenderá la evaulación. ¡Por cierto! Tened cuidado a la hora de rajar a la rana, tienen una piel muy fina.. y podríais dañar los órganos, tenéis guantes cada uno para no mancharos.~- Dijo él, soltando una pequeña risa.
Hebi y Sasuke no tardaron nada en discutir entre ellos, peleando para ver quién cortaba a la rana.
-Estúpido guaperas, está visto que eres un torpe.. ¡Yo sé hacerlo!- Exclamó Hebi, sujetando la mano de Sasuke, que ésta sujetaba el bisturí.
-¡Está claro que no eres capaz ni de cortar una manzana en condiciones, pitufa!- Orochimaru no tardó en acercarse a ellos, visiblemente molesto. Dio un pequeño golpe a la mesa para llamarles la atención.
-¡Chicos..! Dejad de discutir, y que lo haga el que esté seguro de saber hacerlo.- Dijo él, con el tono de voz que parecía que iba a comérselos vivos allí mismo. Su expresión lo decía todo. Ellos asintieron algo sobresaltados y al final Sasuke logró salirse con la suya. Al final rajó a la rana dejando ver sus órganos.
Mientras tanto, Doku y Kanda se mantuvieron quietos y en silencio, sin saber muy bien quién era el que tenía que rajar a la rana.
-Uhm... lo haré yo, tengo experiencia por la cocina...- Dijo Doku, cogiendo el bisturí. Ella asintió varias veces y no tardó en mirar a Gaara y a Miu, ya que sabía perfectamente lo que su amiga sentía por Gaara. El pelirrojo se mostraba frío como siempre, pero al mismo tiempo era dulce con ella.
En cuanto a Daiki, tuvo que empezar el trabajo él solo, ya que Daichi no había venido a clase. Naomi, que trabajaba con Hinata, se veía visiblemente preocupada por la inesperada falta de su hermano. Pensaba en ir a su casa después de clase para verle.
Y así pasó la hora, cada pareja trabajaba codo con codo mientras que Orochimaru, sentado en su mesa, corregía exámenes de otra clase. Cuando acabó la hora, todos fueron recogiendo sus cosas y salieron de la clase. Orochimaru vio cómo Hebi y Doku se iban, con una pequeña sonrisa en sus labios.
La mañana en general fue normal, como siempre. Hasta que llegó el recreo, en el que todos volvían a reunirse. Alguien no tardó nada en interrumpir las conversaciones, y ese era Deidara que estaba de los nervios y se acercaba, señalando a Kagura.
-¡T-traidora! ¡Me delataste!- Exclamaba, bastante molesto y avergonzado. No era capaz de ser cruel con aquella joven, por mucho que lo intentara.
La joven albina le miró, parpadeando levemente. Se quedó mirándole al igual que lo hacían los demás del grupo, sin comprender.
-¿Qué tal te has desenvuelto, rubiales..?- Preguntó Kagura, volviendo a esbozar una mínima sonrisa que alumbró a Deidara.
-¿U-uh..?- Parpadeó levemente, embobado por la sonrisa de la albina. Luego se rascó la nuca sonriendo avergonzado. -Bueno, me voy acostumbrando, aunque es un asco, hm...- Se quedó un momento callado y volvió a alterarse. -¡N-no vine a decir eso!
Mientras Deidara trataba de hacerse el duro con Kagura, los demás se quedaron observando hasta que Naomi sacó el tema Daichi.
-Oe oe.. ¿alguien sabe por qué faltó a clase?- Preguntó, preocupada.
-Digamos.. que tuvo un problema con un tipo.- Confesó Hebi, desviando la mirada.
-Tendré que ir a llevarle los deberes, y le pediré una explicación.- Hebi la miró, mostrando su seriedad de siempre.
-Iré contigo, Naomi... Después de todo, tengo que hacer el trabajo de biología con él.- Dijo Daiki con pereza en su voz y pereza reflejada en su rostro, como se esperaba de él.
Al final acabó el recreo y Deidara le juró a Kagura "una venganza terrible", pero eso estaba claro de que no iba a ocurrir. La albina tenía pensado ir a visitarle al restaurante, para mirar lo "bien" que hacía el trabajo que tenía que hacer. Le iba a resultar bastante divertido, ver a aquel rubiales tratando de ser amable. El resto de las tres horas fueron de lo más normales, no había nada para destacar. Terminó la jornada del instituto y cada uno fue a su casa. Daiki y Naomi quedaron a las cuatro en la puerta del instituto para ir a casa de Daichi, mientras que Kagura se pasaría un rato acompañando al rubiales, o atormentándole.
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