martes, 16 de abril de 2013
Konoha's school - 11 - Ocultando la verdad
-Y eso fue lo que ocurrió...- Murmuró el joven Hyuuga, inexpresivo. Dirigió la mirada a la persona con quien hablaba.
-Entiendo... Ahora vuelvo, Daichi...- Era lo último que oyó, viendo a un joven saliendo de su casa. Éste comenzó a caminar con paso ligero, y las manos en los bolsillos.
Eran las siete de la tarde, y Hebi había ido a comprar. Tenía dos bolsas en mano, pero no demasiado cargadas. Siguió caminando con tranquilidad y un despiste le hizo toparse con alguien. Era un chico bastante alto, de pelo negruzco y largo recogido en una coleta baja. Su mirada, bastante seria y de color azabache, contemplaba a Hebi.
Hebi estuvo a punto de darle un buen escarmiento, pero un pequeño soplo del viento descubrió el pelo largo del chico, lo que le hizo callarse y "babear". Él parpadeó levemente, sin cambiar su expresión observaba muy atento la apariencia de la peliazul.
-¿Eres...Hebi?- Preguntó aquel chico, con la voz oscura que tenía. Hebi se sorprendió y saliendo de su despiste, asintió con la cabeza. -Quiero hablar contigo...Sobre Daichi.-
Aquello le hizo extrañarse mucho más. La curiosidad la mató, y el pelo del chico también, por lo que al final acabó caminando con él. El joven le quitó una de las bolsas para llevarla él, mientras le contaba a Hebi todo lo que había ocurrido, el caso de Daichi y Hidan. Sin embargo, no nombró a Doku a pesar de que sabía aquello.
Mientras tanto, dos figuras escondidas tras un árbol les observaba alejarse.
-¿Qué hace Hebi-chan con Itachi...? ¡Le está llevando una bolsa! ¿Será que están juntos o algo..? A él no le gustará esa noticia.- Murmuraba Naomi, una de las que espiaba aquella escena.
-No digas eso tan a la ligera, Naomi... ¿A quién no le gustará la noticia...? ¿Y.. p-por qué estamos espiando? Eso no está bien.- Suspiró Kiba, tratando de apartarla del escondite al rodearla con el brazo.
Al final salió del escondite, viendo cómo aquellos dos desaparecían entre la gente. Kiba y Naomi habían quedado para pasar el día juntos por ahí, pero un tipo les arruinó la quedada. Se trataba de la insufrible expareja de Naomi, un tipo no muy deseado. Aquel joven aún no había aceptado el hecho de que habían roto hace un par de días.
-Oe oe, cariño.- Dijo aquel joven, acercándose descaradamente. Naomi retrocedió un paso al verle.
-¿No te dejé claro que se acabó, Kirito...?- Dijo ella, desviando la mirada. Kiba parpadeó al ver la situación. No tardó en interponerse al ver que el joven se estaba pasando con Naomi.
-Oye, te ha dicho que no...- Dijo, apartándolo de Naomi y metiéndose delante. Kirito frunció el ceño.
-¿Qué pasa, Naomi? ¿Ya buscaste sustituto? ¡Serás..!- Kiba le interrumpió, éste ya cabreado.
-¿Qué pasa si lo ha hecho, chico..? Eso no es de tu incumbencia. Ahora lárgate si no quieres que te aclare mejor las cosas.- Dijo en tono amenazante, empujándole. El chico rechistó, furioso.
-Guarra...- Murmuró, dándose la vuelta. Kiba no tardó en volver a acercarse a él y encestarle un buen puñetazo en la mandíbula, haciendo que retrocediera de golpe.
-¡Repite eso si tienes narices, escoria!- Exclamó Kiba, furioso. -¡No vuelvas a acercarte a ella, porque te aseguro que me enteraré y te romperé la cara!
Aquel furioso Kiba hizo que Kirito acabara yéndose de allí rápidamente, era un tipo que le daba miedo meterse en peleas... en resumen, un cobarde. Tras aquel momento, Kiba miró a Naomi y puso las manos en su hombros.
-¿Estás bien, Naomi...?- Preguntó él, preocupado. -No te volverá a molestar...-
-S-sí.. Gracias, Kiba.- Esbozó una amplia sonrisa, y un impulso se apoderó de ella, le dio un pico. Aquella acción hizo que Kiba se ruborizara bastante.
Mientras tanto, Hebi e Itachi llegaron a casa de Daichi. Itachi le devolvió la bolsa a Hebi y esbozó una pequeña sonrisa, para calmar la furia que tenía la peliazul encima. Como ella tenía las manos ocupadas, él se encargó de tocar el timbre. Hebi estaba a las espaldas de Itachi, y no pudo evitar en fijarse en la coleta de Itachi, por lo que liberó las manos de las bolsas y le soltó el pelo. Daichi cuando se acercaba a abrir, fue oyendo cómo Itachi se quejaba de que la peliazul le hubiera quitado la coleta, es más, no quería devolvérsela. No pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa, pues no se imaginaba que fuera Hebi la que le hubiera quitado la coleta. En cuanto abrió, su sonrisa se borró de golpe. Estaba mirándola muy, muy sorprendido. No se esperaba verla, y que ella le viera en ese estado.
Ambos se quedaron mirándose, y la reacción de Hebi fue un buen ataque de hemorragia nasal. ¿El por qué? Porque Daichi estaba sin camisa, sencillamente. Itachi, que no logró arrebatarle el coletero a Hebi, retrocedió unos pasos al ver la escena y se fue con sigilo. El joven Hyuuga al verle ir rechistó.
-¡I-itachi!- Exclamó antes de que éste desapareciera, además de que lo hizo con las cejas alzadas como si tratara de decirle algo. Daichi suspiró y miró de nuevo a la peliazul, que le había dado la espalda y se estaba tapando la nariz. -¿Hebi..? ¿Estás bien? Deberías entrar, empieza a hacer frío.
-¡N-no tengo frío!- No podía tenerlo después de ver semejante monumento delante de ella. -¡De.. de todas formas tenía pensado entrar!- Entró bruscamente, haciendo que Daichi se apartara de la puerta. Él la miró algo confuso y cerró la puerta, aunque acabó por pensar en una explicación de sus heridas.
Hebi acabó tomando asiento para relajar la subida de temperatura y su hemorragia nasal al fin cesó. Daichi tras quedarse pensando en la puerta, acabó entrando también buscándola con la mirada, hasta que la vio en el salón.
-Bueno... ¿Qué.. te trae por aquí?- Se rascó la nuca, sin saber qué decir. Aún le dolían los golpes, pero trataba de no mostrarlo.
-Itachi... Me lo contó. ¿Por qué te enfrentaste al canoso?- Le miró, viendo que ni si quiera se había limpiado la sangre. Frunció levemente el ceño. -¿Tienes botiquín?-
-¿Te.. lo contó?- Volvió a rechistar y desvió la mirada, ésta vez nervioso. No sabía si realmente se lo había contado todo o si había ocultado el tema de Doku. Al escuchar su pregunta, volvió a mirarla. -En el baño...- Tras decir esto, se dirigió al baño. No tardó en darse cuenta de que Hebi le siguió hasta el baño.
El joven sacó el botiquín después de abrir un pequeño armario del baño, y Hebi se lo arrebató de las manos. Éste parpadeó, algo confuso. Hebi lo abrió y miró lo que había en el botiquín.
-Bien, hay suficiente... Siéntate. Voy a limpiarte la sangre, y me lo vas a explicar.- Tomó asiento en el suelo, con el ceño fruncido. Daichi fue a negarse, pero la mirada de Hebi lo dijo todo. Al final acabó obedeciendo y se sentó delante de ella.
-¿Por qué lo hiciste...? No tenías por qué hacer esa estupidez.- Dijo, comenzando a limpiar la sangre de su rostro. Él cerró los ojos, y ella no pudo evitar acabar poniendo la mano en su pelo, ruborizándose.
Daichi se quedó callado, volviendo a abrir los ojos. Se quedó pensando en aquel momento en el que Doku dio su aparición y le hizo eso. Pensaba en la razón, sin poder encontrar alguna.
-¿El canoso fue el único que te hizo esto, en serio..?- Preguntó ella, mientras continuaba limpiándole el rostro.
Él se mantuvo con la mirada perdida y sonrió levemente, al darse cuenta de que Itachi no le había contado toda la verdad. -Sí, sólo él... Es.. un tipo grande. Pero.. ya no te molestará.
Volvió a cerrar los ojos, sonriendo. Le encantaba, entre comillas, haber acabado herido, ya que Hebi estaba delante de él curándole las heridas; tan cerca el uno del otro además de que acariciaba su pelo.
Se mantuvo un silencio inmenso, hasta que Hebi acabó de limpiar la sangre, además de vendarle un poco los golpes y echarle en éstos una crema que aliviaba el dolor. Aquel rato que pasaron, fue para Daichi mágico. Aunque por el otro lado le entristecía, ya que tenía que elegir entre hacer caso a Doku o romper las reglas. Aquel era su nuevo dilema, su nuevo problema.
La peliazul se estuvo un rato en su casa, tomando algo de beber pues la había invitado él. Después de estar aquel pequeño rato allí, se dispuso a irse a su casa, acabando así aquel ajetreado día.
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