miércoles, 6 de marzo de 2013

Konoha's School - 03 - Un nuevo plan


Como tenía que pasar, Daichi tuvo que guiarles a la cafetería, sufriendo por el dinero que iba a perder. Pero, quién sabe, a lo mejor quería una oportunidad así...para conocer a los nuevos. Tal vez...
Hebi, mientras le seguía, iba cogida de la mano con Doku, como siempre. Ella le dirigió la mirada a un rubiales con un pelo enorme, lo cual, Hebi casi babeaba.

-Hala...mira qué pelo, Doku. Se ve tan sedoso...- Decía ella, ruborizada y admirando aquella melena. He de decir, que a Hebi le encantaba la melena en los chicos, pero claro, que les quede bien esa melena. Siempre babeaba cada vez que veía algún chico atractivo con...pelo pantene, como decía ella.

-Oe, no me cuentes tus cosas de chica. Ya no me aprecias.. ¿es que tengo que dejarme crecer el pelo?- Decía él en tono de broma, después de mirar aquel rubiales. Hebi se lo imaginó con pelo largo y su rubor se mantuvo, no estaba nada mal.

Daichi les miró de reojo, un tanto confuso por aquella relación. Aunque era normal pensar mal, pues iban siempre muy juntos. Soltó un largo suspiro. -Vamos, no os atraséis...os perderéis lo mejor, y lo recién hecho.-

Ambos asintieron y al poco llegaron a la cafetería. Ellos disfrutaban de aquel olfato hasta llegar, y en cuanto vieron aquel escaparete lleno de dulces, dulces recién hechos... prácticamente se pegaron en el escaparate.

-¡Aaah..! Qué pinta... No sé cuál coger...- Decía Hebi, mirando aquellos dulces con deseo.

Daichi rió levemente. ¿Qué le iba a hacer? Esperó en silencio a que escogieran el dulce, sin borrar aquella sonrisa. No sabía por qué, pero sonreía. En cuanto eligieron los dulces, los pagó y se encaminaron al interior del instituto.

Mientras ellos comían, devorando aquellos dulces, Daichi les mostraba cómo era el instituto, guiándoles hasta los puntos de más interés y cosas así. Finalmente, volvieron de nuevo al patio, junto al resto del grupo. Todos les miraron con una amplia sonrisa. ¿El por qué? Hebi no lo entendía.

-Oe, Hebi..Doku. Quería preguntaros algo, si no es molestia.- Dijo una de las pelirrojas, llamada Miu.- ¿Vosotros dos, estáis juntos? Es decir... como pareja.- Todos, en cuanto Miu terminó su pregunta, clavaron la mirada en ellos con mucha intriga. En cambio, éstos se miraron y al poco rompieron a reír.

-¡Claro que no! Es como un hermano para mí.- Respondió Hebi, dejando de reír. -¿Es que un chico y una chica no pueden ser amigos? O incluso vivir juntos, sin ser pareja.- Añadió ésto último, para aplicarlo a su caso.

-Ah, entiend...- Una voz la interrumpió, la de Naomi.

-¡Já! ¡Lo sabía!- Exclamó ella, orgullosa. Sin embargo Hebi y Doku estaban bastante extrañados. Aquel barullo fue interrumpido por un trío de chicos, incluido aquel rubio melenudo, que se acercó allí. Todos les miraron.

-Vaya, así que tenemos a dos nuevos en el insti, ¿eh? Habrá que daros una buena bienvenida... Mmm.- Dijo aquel rubiales, sonriendo un tanto malévolo. Ante aquel gesto, Doku rápidamente se puso delante de Hebi, protegiéndola. A su vez, Daichi también les protegió. Realmente no se había acumulado toda la "banda" en la que estaba el rubiales, únicamente estaban con él un pelirrojo y un tipo albino.

-No pienso dejar que lo hagas, Deidara. Ni tú, ni tus compinches.- Dijo Daichi, fulminándoles con la mirada.Obviamente, Naruto también se interpuso, con tanto cante como siempre.

-¡No dejaremos que les hagáis nada!- Exclamó él, muy seguro de lo que decía. Hebi, estaba muy extrañada por aquella situación, y se libró de sus "dos escudos", poniéndose frente a Deidara.

-Aah, rubiales. No me enfades si quieres conservar tu pelo pantene.- Dijo ella, frunciendo el ceño. Seguidamente se relamió los labios.

Deidara soltó unas carcajadas y se removió levemente aquella melena con chulería. -Nunca llegarás a tener un pelo tan perfecto como el mío.- Tras decir esto dirigió la mirada a Daichi. -Les dejaremos...Pero recibirán su bienvenida como es debido.- Dijo con un tono amenazante, y finalmente se alejaron volviendo junto a sus compinches. Daichi soltó un largo suspiro. Tras unos largos minutos de silencio, para matar el silencio, aquel pelirrojo llamado Daiki alzó la voz.

-No estaría mal prepararos una bienvenida...Una pequeña fiesta, ya me entendéis.- Dijo, con su mirada perezosa de siempre.

-¡No..no es mala idea! ¿Pero dónde..?- Preguntó Kanda, un tanto pensativa.

-¡Puede ser en mi casa!- Exclamó Naruto, confiado. -Mi casa es grande, y a mis padres no les importarán. Incluso podrían quedarse una noche si lo desean.- Dijo Naruto, esbozando una amplia sonrisa.

A todos les gustó la idea, menos a Hebi. ¿Qué pintaba Hebi allí? Ella en ningún momento quiso tener amistades, sin embargo incluso Doku la animaba a acercarse. No tuvo más remedio que aceptar, por Doku, aunque negaba rotundamente quedarse a dormir. Lo hablaron durante el recreo y, como era Viernes, querían aprovechar ese mismo fin de semana. Habían quedado en la puerta del instituto para ir todos juntos a casa de Naruto nada más y nada menos que a las cinco de la tarde.
Terminó la hora del recreo y finalmente volvieron a clases, a aguantar aquellas últimas tres horas que les quedaban.

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