domingo, 3 de marzo de 2013

Konoha's school - 02 - Nuevos lazos


Hubo un silencio horrible, pues los alumnos esperaban que los nuevos dijeran sus nombres. Finalmente, Doku habló.

-Me llamo Doku, es un placer.- Dijo, haciendo una leve reverencia. Esa reverencia hizo que el "escondite" de Hebi se echara a perder, por lo que ella no reaccionó muy bien. Al final acabó presentándose, con timidez y al mismo tiempo malaganienta.

-Yo...Hebi.- Dijo ella casi en un murmuro, sin a penas dirigir la mirada hacia los que serían los compañeros con los que compartiría horas al día.

-Bieen...Tomad asiento, luego en el cambio de hora tendrán tiempo de conocer al resto, ¿vale? Yo soy Kakashi Hatake, vuestro profesor de historia y tutor.- Dijo con tranquilidad y señaló los sitios que estaban libres, que por su mala suerte, les tocó separados.

A Hebi le tocó sentarse junto a un guaperas pelinegro, que éste la miraba sin interés. Un chico que se sentaba tras ella, no dejaba de mirarla.
A Doku le tocó sentarse junto a otro paliducho, que a éste no parecía importarle, es más, le alegraba. Al fin siguieron con la clase de historia, que en teoría debería de ser aburrida, pero era agradable con aquel profesor. Pues, a pesar de aparentar muy serio, a veces soltaba un pequeño chiste para animar el ambiente, y explicaba de una forma en la que los alumnos estaban inmersos en el tema, excepto un rubio que dormía recostado sobre la mesa.

Hebi notaba cada dos por tres miradas, sobre todo por la parte de atrás. Sin embargo, en cuanto ella miraba hacia atrás descaradamente, el chico que se sentaba tras ella desviaba la mirada rápidamente hacia  un lado o hacia el libro. Kakashi no tardó en acercarse al rubio con su libro en la mano, dando así un golpe a la mesa para despertarle.

-¡Naruto!- El rubio despertó sobresaltado y rápidamente miró a su profesor, que éste le miraba de forma fulminante y un tanto cómica. -Sabes perfectamente que esto cae en el examen de dentro de tres días, al menos tienes que aprobar esteee... -Decía ésta última palabra de forma tétrica, dándole miedo al pobre chico. Unas pequeñas risas de los compañeros acompañaron la parodia.

-¡Lo-lo siento!- Exclamó él. El timbre le salvó, pues indicaba que la hora ya se había acabado. Él se rascó la nuca algo avergonzado y finalmente Kakashi se alejó de él para recoger sus notas. Dio como último recordatorio los deberes que había marcado, además de dar la bienvenida a los nuevos. En cuanto Kakashi salió de la clase y cerró la puerta, la masa de gente invadió tanto el sitio de Hebi como el de Doku. Pero éste no tardó en ponerse junto a Hebi.

-¡Bienvenidos!- Exclamó aquel extravagante rubiales llamado Naruto. Sonreía ampliamente, como solía hacer siempre. -Me llamo Naruto Uzumaki, y espero que nos llevemos bien.. ¡Vaya que sí, nos llevaremos genial!

-Hmpf...parece que me ha tocado un pitufo como compañero. Me llamo Sai.- Declaró el paliducho, esbozando una dulce sonrisa por su parte. Doku le miró y parpadeó levemente.

-Y a mi un chico con complejo de barbie...- Dijo él. Pero, curiosamente, en vez de estar enfrentados o matándose con la mirada, ambos se estrecharon la mano con la misma y escalofriante dulce sonrisa.

Hebi se sentía algo agobiada por tener tanta gente, lo cual se encogió de hombros y cerró los ojos con fuerza. Incluso el pelinegro que se sentaba junto a ella, se sentía agobiado. Pero éste finalmente declaró. -Yo soy Uchiha Sasuke...- El chico que había estado mirando a Hebi se acercó, arrastrado por la que sería su hermana, o al menos eso parecía.

-Yo soy Naomi Hyuga, y éste es mi hermanito Daichi.- Confesó ella esbozando una amplia sonrisa, y su hermano, tímido, saludó con la mano.

Y así fueron presentándose todos los de la clase, que incluían dos pelirrojas más, que éstas parecían muy unidas; llamadas Miu y Kanda, otro chico bastante curioso llamado Daiki, un chico moreno llamado Kiba, una adorable y tímida chica llamada Hinata, un chico callado llamado Gaara... y unos cuantos alumnos más, que veremos más tarde.

Las dos siguientes horas fueron muy largas y aburridas, Hebi estaba que no podía ya. Más de uno se llevó una gran alegría cuando sonó el timbre, porque además de acabar la hora, empezaba la hora de comer. Todos salieron disparados de la clase, arrastrando a los nuevos. Doku se sentía a gusto, pues era más sociable que Hebi, aunque su personalidad era bastante extraña.

Hebi era arrastrada por Naruto, pues él la había rodeado con el brazo con tanta confianza que siempre él desbordaba. En cuanto llegaron al patio, Hebi le dio un buen capón a Naruto, con fuerza.

-¡N-no me toques! ¡Estúpido!- Exclamó ella, siseando entre dientes. Naruto se encogió y se llevó las manos al golpe, quejándose.

-¡A-ay, ay..!- Se quejaba él. Una voz hizo que Hebi se enfadara más, la de Sasuke. Mientras tanto, Kanda atendía a Naruto, matando a Hebi con la mirada.-

-Aaah...otra como Sakura...- Dijo él, resoplando. Hebi no tardó nada en acercarse a él y le pellizcó ambas mejillas tirando con fuerza. Éste ataque no se lo esperaba Sasuke, pero no dudó en devolvérselo. Ambos se tiraban de la mejilla mutuamente.

El resto del grupo de "amigos" se quedó atónito, mirando aquella escena. No pudieron evitar reír. Doku acabó separando a Hebi de Sasuke, y Sai hizo lo mismo con Sasuke. Ambos trataban de escapar matándose con la mirada. Hablaban al mismo tiempo llenándose de insultos un tanto estúpidos y simples.

-Bibi-chan, cálmate.~- Decía Doku sin borrar su dulce sonrisa, sin soltarla en ningún momento.- Vamos a comer, tendrás hambre ¿no?

-...- Hebi se calló al oírle, y le entró la amargura. Se había olvidado de traer algo de comida de casa, o al menos dinero para comprarla en la cafetería. -Olvidé...coger el dinero...- Doku se quedó callado y la soltó, sin borrar aquella sonrisa. Aunque en el fondo, estaba que rompía cualquier cosa. Aquellos dos harían cualquier cosa por comida, comían bastante. Así que, si en algún momento les faltaba la comida, sus sentimientos desbordaban.

Naomi oyó a Hebi, así que aprovechó y se acercó con Daichi, que éste se acercó a empujones de su hermana.

-Daichi tiene dinero, es más... Como es el delegado, puede guiaros por el instituto, así sabréis dónde está cada cosa y no os perderéis.~- Dijo ella, sonriendo.

-Aaah... ¿Dinero?- Daichi miró a su hermana, con el ceño algo fruncido. Seguidamente miró a los nuevos y esbozó una sonrisa forzada, a la par que tímida. -¡Cla-claro..! Puedo...invitaros.

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